La existencia de manuales que nadie lee ni cumple es igual a la inexistencia de los mismos. Esto puede significar incluso que no son necesarios.

En cambio, la inquietud acerca de su utilización indica que hay una necesidad de control o seguimiento.

 

Nuestra solución

Posiblemente lo más adecuado sea reiniciar su redacción, para evitar corregir o mejorar lo que ya estaba hecho y no era cumplido.

  • Relevamos las actividades o procesos que requieren la redacción de normas.

  • Entrevistamos a las personas que participan en las funciones que se normarán, aunque estas mismas sean las que luego deberán cumplirlas. Nadie mejor que el mismo operario que produce una pieza para informarnos acerca de sus detalles.

  • Diseñamos unos diagramas en borrador que discutimos con los responsables.

  • Redactamos las normas definitivas, y las publicamos en la institución, capacitando y explicando a las personas involucradas en su seguimiento y control.

  • Utilizamos el lenguaje adecuado para los diferentes niveles de la Institución, con textos sencillos y escuetos pero claros.

  • Adicionalmente, auditamos tanto su cumplimiento como las actualizaciones periódicas que sean necesarias.